domingo, 3 de abril de 2011

Nunca es suficiente.

Su madre me atendió, con una sonrisa, le pregunté por ella a lo cuál me respondió que se había ido a la casa de una amiga, que vivía a 7 cuadras de allí; me incitó a que fuera a buscarla, pero ya era demasiado. No me podía sentir de manera más rídicula que aquella, sentía que simplemente, no le importaba ni un poco, menos de lo que creía importarle. Sabía que yo iba a estar allí tocandole el timbre de su casa a las 5.30, pero prefirió marcharse antes que verme. Me fui para la casa de una amiga, que también quedaba a 7 cuadras de su casa, a mitad de cuadra de donde ella estaría con su otra amiga. Me abrió la puerta y entré, fuimos hacia la computadora y la ví hablando con ella, pero no quería preguntarle, ya me sentía muy mal como para seguir haciéndome ilusiones. Supuestamente, ella había preguntado por mí, quería verme, invitarme esa noche a su cumpleaños, pero nunca nadie me avisó; prefirieron decirle que "no sabían nada de mí" mientras que yo estaba al lado de esa estúpida computadora esperando que alguien me dijese algo para calmarme. Pero nunca lo hicieron. Simplemente, me dejaron sin verla aquel día.



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